Clean Label (o Etiquetado Limpio) es un término que está de moda. Con la salud y el bienestar en el centro de los pensamientos de los consumidores, el “efecto Clean Label” no para de crecer. Se ha convertido en el estándar de aspiración para la industria alimentaria.

Sin embargo, a día de hoy todavía no existe una definición comúnmente aceptada para este término, de ahí la confusión que genera no sólo para los consumidores sino también para las empresas. La verdad es que resulta difícil explicarlo con claridad porque se trata de un concepto que en realidad incorpora diferentes tendencias alimentarias y además, no cuenta con una regulación legislativa.

En este artículo analizaremos en profundidad el movimiento Clean Label para mostrarle todos los aspectos de la tendencia que está cambiando la forma de innovar de las empresas alimentarias.

La esencia de Clean Label: ¿qué busca el consumidor?

Las decisiones de compra de los consumidores actuales son cada vez más conscientes y responsables. Los compradores quieren saber qué ingredientes tienen los productos que comen, cómo están hechos y, sobre todo, qué efectos tienen sobre su salud.

Leer el listado de ingredientes se ha convertido en algo común. Puede que antes no se hiciera y las personas solo decidieran comer algo basándose en el sabor, pero esto ha dejado de ser así. Ahora se presta especial atención al etiquetado de los alimentos y se espera que éste sea honesto y fácilmente comprensible.

Básicamente, la tendencia Clean Label tiene su origen en un movimiento de los consumidores que juzga los productos fabricados en masa (o sus ingredientes) como “malos”, por diferentes motivos. No tiene su fundamento en investigaciones o evidencias científicas sino que en realidad está completamente impulsado por las percepciones del consumidor.

No se trata, por tanto, de un término científico ni legal. Más bien es un término de consumo que ha sido ampliamente aceptado por la industria alimentaria, los académicos e incluso por los agentes reguladores.

Esencialmente, Clean Label es un tendencia alimentaria impulsada por los consumidores que buscan productos elaborados con ingredientes naturales, fáciles de reconocer y saludables, y además, con la menor cantidad posible de ingredientes.

Para seleccionar los productos que ayudan a su salud y bienestar, los consumidores tienen a buscar ciertos términos clave que les ayuden a identificarlos rápidamente.

100% natural, orgánico, libre de OMGs, sin conservantes, sin azúcares añadidos, sin colorantes artificiales, etc… Todos ellos son términos por las que los consumidores actuales se sienten atraidos.

El hecho es que los compradores evalúan los productos que llevan esas palabras como mejores, más sanos y, en definitiva, más valiosos (aunque esto no sea necesariamente cierto en todos los casos).

>> Una característica que siempre ha estado unida al movimiento Clean Label es la de utilizar términos sencillos.

Los usuarios prefieren encontrar palabras sencillas en sus etiquetas con las que estén familiarizados en lugar de miles de términos complejos que nunca antes han escuchado.

Por ejemplo, si los consumidores no reconocen en la lista de ingredientes nombres como clorhidrato de tiamina o niacinamida (vitamina B1 y vitamina B3, respectivamente), podrían considerar que el producto que los contiene es artificial, demasiado procesado o incluso peligroso.

Ni que decir tiene que los números E de los aditivos tienen muy baja aceptación, sin importar que estos aditivos sean de origen natural o sintéticos.

En una encuesta mundial a 1300 consumidores el 52% de los encuestados dijo que estaría dispuesto a pagar un 10% más por un producto en el que reconociera todos sus ingredientes y confiara en ellos. Un 18%  declaró que pagaría hasta un 75% más.
Fuente: Food Inside Journal

>> Por otro lado, el consumidor también busca alimentos lo más naturales posibles.

Esta claro que el usuario entiende el atributo “natural” (con mayor o menor razón) como algo positivo y que actualmente existe una preferencia por productos alimenticios a los cuales no se les ha añadido a nivel industrial ciertos ingredientes como los aditivos (especialmente los artificiales).

Pero el caso es que los fabricantes de alimentos han usado compuestos químicos durante décadas para prevenir el deterioro y extender la vida útil de sus productos.

​Para adaptarse al etiquetado limpio, a los fabricantes de alimentos no les queda otra que recurrir, por ejemplo, a antioxidantes naturales como la vitamina E y a ingredientes con efecto conservante de origen vegetal; compuestos que están viviendo un auge muy notable en estos días.

​​Sin embargo, vale la pena recordar a estas alturas que gran parte de la preocupación que se cierne sobre ingredientes como los aditivos tiene su origen en el desconocimiento del consumidor, ya que todo aditivo o ingrediente autorizado ha sido estudiado y evaluado como seguro por las autoridades sanitarias. De este desconocimiento (contra el que obviamente hay que luchar) surge la desconfianza.

>> Finalmente, el concepto Clean Label también incluye la preferencia por productos que garanticen el respeto por ciertas reglas éticas y que provengan de empresas socialmente responsables. Por lo tanto, la etiqueta limpia abarca toda una amplia gama de tendencias que incluyen el bienestar animal, el respeto por el medio ambiente, la sostenibilidad, los alimentos de proximidad, el comercio justo, etc.

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​En definitiva, cuando se habla de Clean Labels o Etiquetas Limpias, fundamentalmente se está haciendo referencia a tres conceptos que resuenan con fuerza en la mente del consumidor: SALUDABLE, NATURAL Y ÉTICO.

​Puede que los compradores de hoy no pidan directamente productos de etiqueta limpia, pero es un hecho que sí están buscando los atributos mencionados. En los últimos años, la demanda de etiquetas más limpias ha sufrido un fuerte ascenso y esto ha sido una llamada de atención para que la industria alimentaria empezara a crear productos alineados con la tendencia Clean Label.
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Clean label, transparencia y confianza

La transparencia se han convertido en una cualidad indispensable para la industria alimentaria. Sin duda, la transparencia es la base para generar confianza y la confianza, a su vez, deriva en lealtad.

​Para transmitir confianza no hay mejor manera que ser transparentes sobre los ingredientes que se utilizan, los procesos de producción y la cadena de suministro.

Hoy en día los hábitos de compra han cambiado y el consumidor busca gestionar su alimentación de manera más inteligente, responsable y sana, y para eso necesita saber si los alimentos que va a comprar cumplen con sus expectativas personales.

Si su marca no aporta la información que el público está demandando, entonces los consumidores mirarán hacia otro lado y acabarán encontrando a sus competidores.Además, la presencia de ingredientes fáciles de reconocer junto con la ausencia de ingredientes artificiales o sintéticos se asocia en diversos estudios con una mayor confianza en los fabricantes de alimentos.En resumen, adoptar el enfoque Clean Label hace que las empresas alimentarias sean capaces de mostrarse transparentes y ofrecer al público productos adaptados a sus demandas, contribuyendo así a generar confianza y lealtad hacia su marca.

Sin embargo, algunas empresas pueden caer en la tentación de utilizar el etiquetado limpio estrictamente como una herramienta de marketing, pero esta es una estrategia que puede salir muy mal si los consumidores perciben que la compañía no es honesta y transparente.El hecho de que un etiquetado sea limpio y claro ayuda a que el producto tenga credibilidad. ¡Pero para ello se debe basar siempre en cosas reales!*¿Quiere saber más sobre la transparencia? Pinche aquí y descubra cómo el blockchain puede ayudar a la transparencia.

Todos unidos por una misma causa: The Clean Label Project

Aunque puede parecer que el movimiento Clean Label acaba de llegar, en realidad esta tendencia lleva mucho tiempo forjándose y ha ido tomando fuerza con el paso de los años gracias al impulso que le han dado algunas organizaciones sin ánimo de lucro.

Es el caso de Clean Label Project en Estados Unidos cuya estrategia se basa en mostrar a la población lo que en realidad está consumiendo.En las etiquetas de los alimentos procesados normalmente figuran un montón de ingredientes con nombres extraños que, obviamente, solo un experto sabe qué son. Esto hace que la gente de a pie no sepa bien de que están hechos los productos que come y mucho menos que efectos tienen algunos de estos ingredientes en su salud.Por eso, estas organizaciones informan a los consumidores de “lo que la etiqueta no les cuenta”.Concretamente, Clean Label Project realiza análisis de productos en el mercado a través de laboratorios independientes con objeto de proporcionar información al consumidor que le permita tomar decisiones de compra más conscientes y responsables.Así que si está pensando en exportar a países en los que esta tendencia está fuertemente arraigada, no está de más que eche un vistazo a sus etiquetados.

Cómo hacer productos con Etiquetas Limpias

Visto todo lo anterior, podemos concluir que los fabricantes de alimentos y bebidas cuentan con 3 medidas básicas para desarrollar productos “más limpios”:

​1. Acortar la lista de ingredientes:Los consumidores buscan productos con una lista corta de ingredientes ya que los ven como más “naturales”. Pero a la vez quieren que tengan buen sabor y, en el caso de reformulaciones, que los nuevos productos sepan igual que los anteriores.

Pero tener menos ingredientes puede traer como consecuencia una vida útil más corta, lo cual no deja de ser un inconveniente.

Por todo esto, formular o reformular con menos ingredientes es siempre un desafío; un juego difícil en el que la empresa debe intentar equilibrar los deseos de los consumidores con la calidad y seguridad de sus productos. Difícil, pero no imposible.

2. Reemplazar ingredientes artificiales por alternativas naturales:

Los ingredientes artificiales no son populares entre los consumidores que buscan etiquetas limpias.

Por eso las empresas están empezando a utilizar alternativas como el concentrado de jugo de limón en lugar del ácido cítrico E330;  agave como sustituto del azúcar u otros edulcorantes artificiales; cúrcuma, remolacha, zanahoria o espirulina para reemplazar colorantes artificiales, etc.

3. Envasar y etiquetar de manera “limpia”:

El movimiento Clean Label afecta también al envase y al etiquetado.

Por ejemplo, en los últimos años, ha habido mucha preocupación por la presencia de bisfenol-A (BPA) en ciertos envases. Como reacción a esto muchas empresas han reemplazado sus envases por otros sin BPA.

En lo que respecta al etiquetado, es importante destacar que éste es el encargado de transmitir los “valores Clean Label”. De hecho, los mensajes serán los que ayuden a los consumidores a tomar su decisión de compra.

Por lo tanto, se trata de presentar la información de la manera más exacta y creíble posible para que los consumidores comprendan fácilmente que el producto responde a sus expectativas.

¿Está su empresa preparada para el reto Clean Label?

Sin duda, la adopción del etiquetado limpio proporciona a las empresas de alimentos una oportunidad para mantenerse relevantes y ganar mejores cuotas de mercado.

Los fabricantes deben, en primer lugar, comprender bien qué implica el etiquetado limpio para sus consumidores. Por ejemplo, ¿están buscando productos con ingredientes naturales o sencillamente nombres de ingredientes reconocibles?

A partir ahí, las empresas podrán tomar las medidas necesarias para cumplir con esas expectativas, como comunicar adecuadamente los ingredientes que los consumidores no reconocen y perciben como dañinos, encontrar alternativas más naturales o incluso eliminar ciertos ingredientes.

Desafortunadamente, sustituir un ingrediente particular o llamarlo por un nombre común no hace necesariamente que un producto sea mejor.

Por otro lado, reemplazar los conservantes químicos, utilizados durante décadas para extender la vida útil y prevenir el deterioro de los alimentos, no es un proceso sencillo. Además, las sustituciones pueden tener un impacto negativo en el color, el sabor o la consistencia de los alimentos y esto puede afectar a las ventas (los compradores están acostumbrados a los atributos específicos de sus productos de consumo y no toleran mucho cambio).

​Las empresas que adopten un etiquetado limpio deben ser conscientes de que este cambio tiene su coste y probablemente van a tener que enfrentarse a problemas de calidad y de seguridad alimentaria.

​No obstante, es importante siempre poner el foco en la oportunidad de mejora que suponen estos cambios, en lugar de hacerlo sobre las dificultades.

Conclusión

​​​El movimiento Clean Label se ha popularizando rápidamente en muchos países y son muchas las empresas se han ido sumando a esta tendencia para atraer a más consumidores.

​Sin embargo, si las empresas quieren seguir esta tendencia tienen que ir más a allá de la mera adaptación al mercado actual: se trata, en última instancia, de garantizar la calidad percibida por el público.

El etiquetado limpio está aquí para quedarse y ya cuenta con un impacto real en cómo se producen, comercializan y etiquetan muchos productos alimentarios. Clean Label  ya no es sólo una tendencia, son las nuevas reglas del juego.

Clean Label representa una oportunidad para muchas empresas que buscan entrar y posicionarse en el mercado con alimentos percibidos por el consumidor como más saludables, auténticos y de confianza.

Para ello es esencial comprender las demandas de quiénes compran estos productos “limpios” y en base a ello adaptar la innovación, la reformulación y las estrategias de marketing.